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CENTRO CRISTIANO "EL RESPLANDOR DE CRISTO"

IGLESIA EVANGELICA PENTECOSTAL

Pastor Fundador Sergio Calero

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Occupation:
Génesis de nuestro ministerio

Los pastores Sergio y Mariel Calero son los fundadores del Centro Cristiano "El Resplandor de Cristo", en la ciudad de Témperley, provincia de Buenos Aires, Argentina en donde adoran al Señor y desarrollan su ministerio actualmente.

Poseen estudios en el reconocido Instituto Bíblico "Río de la Plata" de la Unión de las Asambleas de Dios.

¡Gracias a Dios por tu visita!

PUEDES VISITARNOS TAMBIEN EN:

 www.iglesiaelresplandor.com.ar 

 www.iglesiaelresplandor.blogspot.com

Escribanos a:

info@iglesiaelresplandor.com.ar

O podes escribirnos también a:

iglesiacristianaelresplandor@hotmail.com

ministerioelresplandor@yahoo.com.ar

 

 

 

July 24

EL ESPIRITU DEL ANTICRISTO

¿Quién es el mentiroso,  sino el que niega que Jesús es el Cristo?  Este es anticristo,  el que niega al Padre y al Hijo.

Todo aquel que niega al Hijo,  tampoco tiene al Padre.  El que confiesa al Hijo,  tiene también al Padre. (1Juan 2:22,23)

 

A lo largo de los tiempos o si se quiere la historia, muchos han pretendido ir a Dios sin Cristo.

Hoy en esta generación esta claro que nada de esto ha cambiado.

Hoy como ayer una gran muchedumbre niega a Cristo como hijo de Dios, sin embargo dicen ser adoradores de Dios.

 

Eso que dicen ser, es una gran mentira porque “todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre” aunque… ellos con su enorme cantidad de ritos y su gran cantidad de oraciones (repetitivas hasta el hartazgo) nos quieren demostrar lo contrario.

 

Negar que “Jesús es el Cristo” es el espíritu del anticristo. Esta actitud de “negar” es una inmensa mentira porque de esta forma también niegan al Padre de quien se dicen ser adoradores, y niegan al Hijo, aunque digan de él que es un profeta o alguna otra cosa; menos lo que verdaderamente es “el Cristo”.

 

La verdad no es lo que pudiera pensar el hombre o diga o sostenga con sus doctrinas, sino lo que Dios mismo dice en su palabra.

 

Jamás debemos olvidar que se nos advierte que engañarán a muchos. Pero atención porque el “engaño de muchos” jamás hará que eso sea la “verdad”.

 

La verdad es Cristo y también el único camino para ir al Padre. ¿Por qué? Porque este es el testimonio que Dios nos ha dado sobre su Hijo:

 

1Juan 5:11  Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna;  y esta vida está en su Hijo.

1Juan 5:12  El que tiene al Hijo,  tiene la vida;  el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

 

Con que facilidad el hombre olvida este testimonio de Dios, para propagar sus propias teorías religiosas con las que se presenta ante los demás como mensajero de un poder engañoso para engañar y ser engañado.

 

Pero que clara es la luz, esta es resplandor en la palabra de Dios, para mostrarnos de una manera inequívoca lo que Jesús nos dice:

 

Juan 10:30  Yo y el Padre uno somos.

 

Así, todo el que niegue al Hijo, no tiene al Padre; y “todo el que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios” (1 Juan 4:15)

 

Si verdaderamente crees que Jesús es el Hijo de Dios esto se hará realidad en ti.

Alguno dirá: “¡No quiero ser engañado como muchos!”

Entonces debemos permanecer en la verdad.

 

¿Dónde está la verdad?

 

Muy sencillo, en la palabra del Señor. El que permanece en la Palabra del Señor es una señal inequívoca de que ama al Señor. Así comprendemos por qué el Señor Jesús nos dice:

 

Juan 14:23  Respondió Jesús y le dijo: El que me ama,  mi palabra guardará;  y mi Padre le amará,  y vendremos a él,  y haremos morada con él.

 

También lo contrario es de igual modo cierto, aquellos que no permanecen en la Palabra del Señor, tampoco aman a Jesús, ni permanecen en el Hijo ni en el Padre.

 

Juan 14:24  El que no me ama,  no guarda mis palabras;  y la palabra que habéis oído no es mía,  sino del Padre que me envió.

 

Permanecer en la Palabra de Dios es de suma importancia a tal punto que se nos dice:

 

Juan 8:31  Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra,  seréis verdaderamente mis discípulos;

Juan 8:32  y conoceréis la verdad,  y la verdad os hará libres.

 

Que contradictorio sería llamarse discípulo de Cristo y no permanecer en su palabra, tal actitud sería propia del espíritu del anticristo por eso Pablo nos exhorta:

 

2Timoteo 2:15  Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado,  como obrero que no tiene de qué avergonzarse,  que usa bien la palabra de verdad.

 

2Timoteo 3:5  que tendrán apariencia de piedad,  pero negarán la eficacia de ella;  a éstos evita.

 

Tito 1:16  Profesan conocer a Dios,  pero con los hechos lo niegan,  siendo abominables y rebeldes,  reprobados en cuanto a toda buena obra.

 

Debemos dejar la cantidad de formulaciones doctrinales que no aprovechan para nada, sin embargo, lo que el Señor nos pide es una fe sencilla y verdadera, aunque solo sea como un granito de mostaza, pero somos tan duros de corazón que muchas veces enterramos esa fe entre nuestras propias fantasías religiosas, que nos apartan de la verdadera Palabra de Dios y hacen lamentablemente de nuestra vida un desierto religioso lleno de alucinaciones por la sencilla razón de que hay ausencia del Pan de Vida y el Agua Viva que es “Cristo”.

 

Juan 6:50  Este es el pan que desciende del cielo,  para que el que de él come,  no muera.

Juan 6:51  Yo soy el pan vivo que descendió del cielo;  si alguno comiere de este pan,  vivirá para siempre;  y el pan que yo daré es mi carne,  la cual yo daré por la vida del mundo.

 

Juan 7:38  El que cree en mí,  como dice la Escritura,  de su interior correrán ríos de agua viva.

 

¡Que poco conscientes somos de estas grandísimas promesas!

 

Te animo a que permanezcas en Cristo y en su palabra para que nuestra vida este llena de los frutos del Espíritu Santo y en su venida no nos alejemos de él avergonzados.

 

1 Juan  2:28  Y ahora,  hijitos,  permaneced en él,  para que cuando se manifieste,  tengamos confianza,  para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados.

 

www.iglesiaelresplandor.com.ar

 

Dios te bendiga.

 

Sergio Calero

Pastor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

July 14

MARIEL FUE SANA MILAGROSAMENTE

Mariel se encontraba internada en el hospital Cosme Argerich ubicado en el barrio de la Boca de Capital Federal, desde el día lunes 30 de Junio.

 

El diagnóstico medico dado por las imágenes de 5 ecografías y una resonancia sentenciaba a Mariel de tener 5 cálculos, estos no solo en vesícula sino también obstruyendo la vía de secreción del hígado comprometiendo seriamente también su páncreas.

 

La secreción de su hígado, bilis, se desparramaba por todo su cuerpo, la bilirrubina había ascendido a casi once de su nivel. Una de las consecuencias y por cierto menor que traía esto es que su piel tenía un color verdoso más o menos intenso según la parte del cuerpo, sus ojos estaban color verdes musgo.

 

El día 10 de Julio, todo estaba dispuesto para intervenir. Una operación compleja y trabajosa no solo para el cirujano sino que sería para Mariel una recuperación dolorosa y de bastante tiempo.

 

Ese día fui al hospital, me encontré con ella en su cama y el Espíritu Santo ya me había dicho que ese día no la operarían. Se lo trasmite y con un poquito de desánimo ella me dijo: “Que se haga la voluntad de Dios”. Obviamente Mariel quería ser intervenida y salir definitivamente de esa situación hospitalaria angustiante.

 

Ese día la cirugía fue suspendida, razones que solo el hospital y los cirujanos y en realidad el Señor Dios todo poderoso saben, aparentemente hubo otras cirugías de urgencias y bueno como consecuencia de ello no pudo ser intervenida. Y para peor no se daba nueva fecha de intervención, (peor para el ánimo de Mariel).

 

El día 11 de Julio, después del monte de oración de las 06 de la mañana de la iglesia y luego de yo tener que hacer  algunas cuestiones seculares, me encontraba en la cocina de la iglesia (para esto ya eran las 10:20 a.m.)

Mandé un mensaje de texto con mi celular a Mariel preguntándole si había alguna novedad, si alguien le había comunicado que la operarían ese día.

 

La respuesta fue un rotundo ¡NO! No se sabía absolutamente nada.

 

En esa cocina 3 minutos más tarde y mirando el piso sin mirar nada en realidad y con mis manos en los bolsillos del pantalón, el Espíritu Santo me habla y me dice:

 

“Al mediodía la llevan a sala de cirugía”.

 

Inmediatamente le mande un mensaje de texto diciéndole:

 

“Mariel, al mediodía te llevan a cirugía, más no te lleva hombre alguno sino el Espíritu Santo por medio de ellos”.

 

Ella me respondió:

 

“¿Cómo sabes?”  “¿Te lo dijo Fernando?”

 

Debo aclarar que Fernando es un hermano miembro de la iglesia, de profesión anestesista, e instrumento de Dios. El estaría en sala de cirugía suministrando la anestesia que pasaría por el cuerpo de Mariel el día de la intervención, así que, este hermano estaba al tanto de todo y de las últimas novedades.

 

Volví entonces a enviarle un mensaje de texto con mi celular diciéndole:

 

“De Fernando no tengo noticias”

 

“El Espíritu Santo te lleva a sala de cirugía, no temas”

 

“Me lo dijo el Dios Omnipotente”.

 

Ella respondió. “Amén”.

 

Para esto no habían pasado más de 10 minutos es decir que serían aproximadamente las 10:30 de la mañana. En ese momento me dije a mi mismo:

 

“Espero no estar generando expectativas falsas”. O me lo dijo el diablo…

 

Lo cierto es que inmediatamente de esto dije:

 

“¡Jesús si soy tu siervo y soy tu boca esta palabra debe cumplirse!”

 

Al instante me dirigí inmediatamente al altar de la iglesia a orar.

No pasaron ni 5 (cinco) minutos de oración que el Espíritu Santo volvió a hablarme y me dijo:

 

“Se disponen a llevarla”

 

Yo dije: “¿Señor…no era al mediodía?” entendiendo por mediodía las 12 horas.

 

Inmediatamente de esto sonó mi celular, era Mariel diciéndome:

 

“Me llevan a cirugía, venite pronto”.

 

¡OH bendito Espíritu Santo!

 

Le contesté con otro mensaje de texto:

 

“¡Voy al hospital urgente, pero no olvides que está llevándote el Señor!”

 

Para esto eran ya las 10:45 horas aproximadamente.

 

A las 13 horas ya en el hospital, bajó de sala de cirugía al piso donde yo me encontraba esperando el anestesista Fernando hermano en la fe diciéndome:

 

“¡Pastor…los cálculos no estaban, desaparecieron!”

 

Y me informaba que el cirujano buscando con paros copia no hallaba los cálculos, y que decía reiteradas veces algo así:

 

“¿Dónde están los cálculos de esta mujer?”.

 

Fernando lo miraba y le decía:

 

“¡Se los llevo Dios!”  El cirujano lo miraba y le respondía a este hermano: “vale la pena esperar”.

 

Trece cuarenta y cinco aproximadamente bajo el cirujano a darme el informe de Mariel, con las imágenes en mano tomadas de la resonancia y me dice:

 

-Mire aquí están los cálculos ¿los ve?, pero en quirófano ya no estaban…-

 

El cirujano y el hermano anestesista me miraban…

 

Le respondí con todo respeto al cirujano mirándole a los ojos y luego de haber puesto mi mano derecha en su pecho y mi mano izquierda en su espalda:

 

-¡Obra de Dios!-

 

El cirujano me respondió:

 

-¡De la naturaleza!-

 

Le respondí:

 

Bueno…usted es científico…

 

El me respondió:

 

-¡Bueno…Dios controla la naturaleza!-

 

¡Bendito Jesucristo, gracias por tremendo milagro!

 

El sábado 19 le hicieron a Mariel otra ecografía y no tenía absolutamente nada.

 

El domingo 20 le dieron de alta por la mañana.

 

¡Gracias Espíritu Santo!

 

Hoy es lunes 21 de este hermoso mes de Julio, Mariel esta en perfecto estado de salud y yo digo:

 

Pues si vivimos,  para el Señor vivimos;  y si morimos,  para el Señor morimos.  Así pues,  sea que vivamos,  o que  muramos,  del Señor somos. (Romanos 14:8)

 

Deseo agradecer la oración de todos los santos de la iglesia “El Resplandor” y las oraciones de todos los santos en todo el mundo, por la salud de Mariel.

 

¡Toda la Gloria para Cristo!

 

¡Jesús vive!

 

Dios les bendiga

 

Sergio Calero

Pastor

 

www.iglesiaelresplandor.com.ar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

July 08

ESPIRITU SANTO

Jesús nos ha dejado una promesa poderosa para todos nosotros:

“Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce; pero vosotros lo conocéis, porque vive con vosotros y estará en vosotros. “ (Juan 14:16-17).

 

El Espíritu Santo ya bajo del cielo en el Aposento Alto el día de Pentecostés mientras discípulos de Cristo se mantenían orando con fervor y pasión todos unánimes en un mismo sentir esperando aquello que les fue prometido por Cristo resucitado. Vean:

Cuando llegó el día de Pentecostés,  estaban todos unánimes juntos.

 

Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,  el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

y se les aparecieron lenguas repartidas,  como de fuego,  asentándose sobre cada uno de ellos.Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablasen. (Hechos 2:1-4)

 

En vista de esto debo declarar:

 

¡El Espíritu Santo ya está en este lugar, aquí entre nosotros!

 

Y debo agregar:

 

El Espíritu Santo jamás se ha ido.

 

Amados indudablemente también sabemos que él mora en nosotros, haciéndonos su morada, nuestros cuerpos se han transformado en su templo. Lamentablemente, la mayoría del tiempo los amados de Cristo viven como si el Espíritu estuviera en algún lugar en el cielo, no aquí entre nosotros o dentro de nosotros.

 

Dios envió su Espíritu para manifestarnos cuan interesado él esta en cada detalle de nuestras vidas. El Espíritu Santo fue enviado como nuestro amigo, nuestro consolador, nuestro guía y nuestro maestro. Esto es verdaderamente sorprendente.

Para los discípulos Jesús lo era todo, ahora para nosotros (discípulos de Cristo) el Espíritu Santo debe ser lo que Jesús fue a sus discípulos mientras aún andaba con ellos en la tierra.

 

Jesús dijo:

No os dejaré huérfanos;  vendré a vosotros. (Juan 14:18).

El Señor nos esta diciendo “no los desampararé” y también él nos esta diciendo, en otras palabras, “Les envío el Espíritu Santo (que el mundo no conoce) quien los protegerá y guardará. No los dejare incapaces, frágiles a los engaños del Diablo. Alégrense, porque les estoy enviando “el consolador” y este tiene mayor poder que cualquier otro que opere en este mundo.

Iglesia no dejemos pasar por alto esta palabra de Jesús:

 

“Pero vosotros lo conocéis…” (Juan 14:16-17).

 

Jesús dice que no tan solo el Espíritu esta aquí, y vive en mí,  él también dice que yo lo conozco. Esto es maravilloso, que tremenda declaración nos hace el Señor.

 

¿Cómo conozco yo al Espíritu?

 

Amados, es inconfundible lo conozco por los “cambios que él esta obrando en mí”. Es así, lo conocemos por su obra en nuestras propias vidas. Su obra es tan personal en cada uno de nosotros, tiene tanta autenticidad es tan real que diariamente en el proceso de transformación él ministra nuevas revelaciones de Cristo. Es el Espíritu Santo que nos hace tener una insaciable hambre y sed de justicia y verdad. Es él que nos mantiene llenos de esperanza y gozo y es él quien fortalece y nos mantiene firmes en la dura batalla que libramos como “hijos de Dios”.

 

Jesús declara:

 

“Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador…” (Juan 14:16-17).

 

¿Cómo nos consuela?

 

Esto es importantísimo a la hora de poder diferenciar o distinguir cual es el consuelo de la “carne” y cual es el consuelo del Espíritu. Dado que todo cristiano “hoy siente” y al otro día “no siente nada” en cuanto al sentimiento del alma a veces se esta arriba de la cresta de la ola “llenos de gozo” y otras bajo las aguas profundas del océano más negro jamás conocido.

En los momentos en que el cristiano está sobre la cresta de la ola cree fehacientemente que el Espíritu Santo está otorgando su pedido, considera que está lleno de él y su poder, ahora cuando se esta tocando fondo en ese mismo mar se suele creer que el Espíritu Santo ha negado toda presencia y pedido y nos ha abandonado a nuestra suerte.

 

Atención debo decirte que el Espíritu Santo no manipula los sentimientos del alma quiero decir que él no consuela por medio del sentir humano o del mundo. Fíjense solo en esta otra declaración de Jesús:

 

La paz os dejo,  mi paz os doy;  yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón,  ni tenga miedo. (Juan 14:27)

 

La forma de consuelo del Espíritu Santo es bastantemente diferente a lo que humanamente imaginamos, no importa cual sea el problema, prueba o necesidad su ministerio de consuelo lo lleva a cabo al traer “verdad”

 

El Espíritu de verdad…” (Juan 14:16).

 

¿Qué cosa quiere decir esto?

 

OH amada iglesia, nuestro consuelo viene de “lo que sabemos” no de aquello que “sentimos” es aquí donde alguno naufragan en la fe. El ministerio consolador del Espíritu Santo comienza con una declaración fundamental con una verdad ineludible y es esta:

“Jesús te ama”

 

“y la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” (Romanos 5:5)

 

Me dirás: ¿Acaso entonces no voy a sentir ningún toque del Espíritu Santo en lo que involucra mi alma es decir mis sentimientos?

 

No te confundas, y gloria a Dios si tienes experiencias con él, yo las he tenido por montones, también he estado en lo más alto de la cresta de la ola y su gozo fue en mi tan dulce, tan amable, tan fuera de este mundo que no hay palabras para poder describirlo y aún tengo tales experiencias pero, debo decirte que también he estado bajo el océano de la soledad, la persecución y el sentimiento del cielo cerrado a mis clamores.

 

También he estado en el valle de sombra y de muerte, donde todo te oprime. Es aquí donde las lágrimas no corren por el rostro por causa del gozo sino de profunda tristeza, dolor, desamparo, soledad, escasez.

Es en esos momentos en que uno dobla sus rodillas y ya no sabe como orar o mejor dicho no se encuentran las palabras y muchas veces solo hay silencio.

 

Mariel, mi esposa, hace 12 días que no ingiere alimento alguno, se encuentra internada en un hospital, el único líquido que se le suministra es suero por sus venas. Debo decir que no me revuelco del gozo inefable o maravilloso del Señor. Solo tengo lágrimas y una profunda paz que sobrepasa todo entendimiento. Con toda certeza se que Dios nos ama. Y esperamos en él.

 

Hay cargas que son insoportables causadas por verdaderos problemas del todo complejos o por desconfianza, temor, desesperación, angustias, tentaciones, desaliento, desánimo. Pero, sin importar la causa, el consuelo es necesario.

En un de repente, se oye una voz, haciendo repercusión a través de cada rincón profundo del corazón. Es la voz del Espíritu Santo, declarándole a esa alma:

 

¿Qué,  pues,  diremos a esto?  Si Dios es por nosotros,  ¿quién contra nosotros?

El que no escatimó ni a su propio Hijo,  sino que lo entregó por todos nosotros,  ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

¿Quién acusará a los escogidos de Dios?  Dios es el que justifica.

¿Quién es el que condenará?  Cristo es el que murió;  más aun,  el que también resucitó,  el que además está a la diestra de Dios,  el que también intercede por nosotros.

¿Quién nos separará del amor de Cristo?  ¿Tribulación,  o angustia,  o persecución,  o hambre,  o desnudez,  o peligro,  o espada?

Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;

Somos contados como ovejas de matadero.

Antes,  en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte,  ni la vida,  ni ángeles,  ni principados,  ni potestades,  ni lo presente,  ni lo por venir, ni lo alto,  ni lo profundo,  ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios,  que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:31-39)

 

Esta verdad, una vez creída, rápidamente se convierte en agua viva, llevándose cada falta, cada temor, toda inseguridad de ser amados por Dios.

Mas el Consolador,  el Espíritu Santo,  a quien el Padre enviará en mi nombre,  él os enseñará todas las cosas,  y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Juan 14:26)

El Espíritu es el maestro en nuestro diario caminar con Cristo, y nosotros somos sus discípulos. Y él nos enseña que somos

protegidos. Nosotros somos la familia de Dios, sus hijos e hijas.

 

“Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gálatas 4:6).

 

Es el Espíritu Santo es quien nos dice: “Recuerda lo que Jesús dijo: tu eres un hijo, una hija del Dios Omnipotente. Tú tienes un Padre en el cielo que te ama. Así que recuerda quien eres. Tu no estas solo. Mantén las palabras de Jesús en tu mente: Jesús te ama con amor eterno.

 

Satanás puede entrar como un aluvión sobre mí, llevándome bajo temor, culpa o desesperación. Pero yo puedo invocar esta oración inmediatamente:

 

“Espíritu Santo, minístrame ahora, enséñame, hazme recordar. Recuérdame las promesas de Jesús acerca de mi seguridad como hijo de Dios.”

 

“Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Juan 1:12).

“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios…” (Romanos 8:14).

 

De igual manera, el apóstol Pablo nos dice que como hijos e hijas de Dios, nos es dado el mismo Espíritu que estaba en Cristo.

 

“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús está en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros.” (Romanos 8:11).

 

¿Ves cuan importante es el ministerio del Espíritu Santo?

 

A veces te puedes sentir espiritualmente muerto. Puedes sentirte frío en tu corazón, sin vida, como si el fuego en ti es tan solo un pabilo que humea, una llama a punto de extinguirse. Pero la realidad es, hay una fuerza de vida que siempre esta obrando en ti. Veas o no veas, sientas o no sientas, oigas o no.

Como tú  no sabes cuál es el camino del viento,  o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta,  así ignoras la obra de Dios,  el cual hace todas las cosas. (Eclesiastés 11:5)

Si confías en la Palabra de Dios, y confías en Cristo, entonces sin importar como te sientas, sin importar como puedas juzgarte a ti mismo o te sientas condenado, el Espíritu de Cristo en ti aun esta alentando vida a tu alma. Dios aun te esta amando, y el Espíritu esta aun obrando, aunque no lo parezca o sientas.

 

En esa soledad del alma, donde no hay recursos, donde no se encuentra la ayuda de aquellos en quienes hemos puesto alguna esperanza, en ese Getsemaní donde también estuvo nuestro Salvador, el Espíritu te recuerda:

 

“No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla.” (1 Corintios 10:13).

 

Y en un de repente de Dios, estás otra ves en la cima de la montaña, tocando el cielo de Dios con tus mismas manos, caminando en el poder del Espíritu Santo.

 

¿Cómo se logra caminar en el Espíritu Santo?

 

Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios,…” (Efesios 4:30).

 

Si descuidamos la oración estamos contristando al Espíritu, sí es una de las formas de contristar al Espíritu Santo que vive en ti. Una de tus mayores preocupaciones tiene que ser la oración y como mantenerla día tras día.

El Espíritu comparte el dolor de Dios por la incredulidad y falta de oración de su pueblo. Es durante la oración que el Espíritu Santo manifiesta la presencia de Cristo en nosotros. Es durante la oración que el Espíritu sella las promesas de Dios en nuestros corazones. Es durante la oración que el Consolador pronuncia esperanza a nosotros. Es durante la oración que el Espíritu suelta ríos de consuelo, paz y descanso en nuestra almas.

 

¿Cómo dejar a aquel que ama tú alma?

 

Dejando de lado la oración la comunión con él.

A partir de ahora que tu oración sea esta:

 

Espíritu Santo te ruego que me mantengas en comunión con Jesús, no permitas que los afanes de la vida ahoguen mi tiempo a solas con Cristo, te pido que me llames a la oración cada día y en todo lugar, que pueda doblar mis rodillas y dedicar tiempo a ello, quiero conocerte más, llenarme de tu consuelo, deseo que me dirijas, me enseñes toda verdad. Deseo caminar contigo y deseo ser lleno de ti. Yo lo estoy haciendo justo ahora, Mariel en la cama de un hospital. Hazlo tú donde quiera que te encuentres.

 

Dios te bendiga.     www.iglesiaelresplandor.com.ar

Sergio Calero

Pastor

 

 

 

June 20

MILAGROSO PODER

 

Iglesia, hoy deseo compartir con todos ustedes el poder sobrenatural que posee la Biblia.

La Biblia es la palabra de Dios omnipotente y esto la distingue de cualquier otro libro, su poder emana de su mensaje y cuando este se pone en contacto con aquellos que han de recibirlo, su efecto es por demás asombroso.

 

Isa 55:10  Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve,  y no vuelve allá,  sino que riega la tierra,  y la hace germinar y producir,  y da semilla al que siembra,  y pan al que come,

Isa 55:11  así será mi palabra que sale de mi boca;  no volverá a mí vacía,  sino que hará lo que yo quiero,  y será prosperada en aquello para que la envié.

 

La verdad sagrada produce un cambio espiritual en la mente del hombre que ni la lluvia ni la nieve pueden producir en la tierra. No volverá al Señor sin producir efectos importantes.

 

La sagrada escritura es la expresión de la voluntad de Dios y por ella sabemos cuando le obedecemos o desobedecemos. Así como un espejo nos revela cómo es verdaderamente nuestro rostro, así también la Biblia nos revela cómo somos realmente y hace que nos acerquemos a Dios para implorar su perdón y obedecerle.

 

Santiago 1:23  Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella,  éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

 

La palabra de verdad debe ser cuidadosamente escuchada con atención, y expondrá ante nosotros la corrupción de nuestra naturaleza, los desórdenes de nuestros corazones y de nuestra vida; nos dirá claramente lo que somos.

 

Fíjense atentamente que la palabra de Dios predicada fue la que compungió a los oyentes del apóstol Pedro el día de Pentecostés.

 

Hechos 2:37  Al oír esto,  se compungieron de corazón,  y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos,  ¿qué haremos?

 

Fue la palabra la que cautivó la atención de los samaritanos y los convenció de desechar a Simón (el que se dedicaba a las artes mágicas engañando a muchos) y aceptar a Jesús.

 

Hechos 8:6  Y la gente,  unánime,  escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe,  oyendo y viendo las señales que hacía.

Hechos 8:12  Pero cuando creyeron a Felipe,  que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo,  se bautizaban hombres y mujeres.

Hechos 8:13  También creyó Simón mismo,  y habiéndose bautizado,  estaba siempre con Felipe;  y viendo las señales y grandes milagros que se hacían,  estaba atónito.

 

Fue también la palabra la que persuadió a los judíos y prosélitos de Berea y los hizo creer en Cristo.

 

Hechos 17:11  Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica,  pues recibieron la palabra con toda solicitud,  escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

Hechos 17:12  Así que creyeron muchos de ellos,  y mujeres griegas de distinción,  y no pocos hombres.

 

Yo les digo, que ningún libro producido por el hombre tiene vida en sí mismo; mucho menos puede impartirla. Lejos de ello, algunos son como veneno mortal. Y si los libros escritos por los más consagrados siervos de Dios parecen tener vida, es ni más ni menos por la palabra de Dios que los impregna.

 

No se confundan, la Biblia como palabra del Dios viviente, sí tiene vida en sí misma.

 

Hebreos 4:12  Porque la palabra de Dios es viva y eficaz,  y más cortante que toda espada de dos filos;  y penetra hasta partir el alma y el espíritu,  las coyunturas y los tuétanos,  y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

 

Y atención, no solo tiene vida sino que como simiente incorruptible, que vive y permanece para siempre, imparte nueva vida a los que la reciben.

 

1Pedro 1:23  siendo renacidos,  no de simiente corruptible,  sino de incorruptible,  por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

 

Además:

 

Santiago 1:18  El,  de su voluntad,  nos hizo nacer por la palabra de verdad,  para que seamos primicias de sus criaturas.

 

El apóstol Pablo afirma que el evangelio es “poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” y que la palabra de Dios tiene la virtud inherente de despertar en los que la oyen la fe necesaria para ser salvos, y por consiguiente, recibir la nueva vida.

 

Romanos 1:16  Porque no me avergüenzo del evangelio,  porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree;  al judío primeramente,  y también al griego.

 

1Corintios 4:15  Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo,  no tendréis muchos padres;  pues en Crist